MARCO HISTORICO.
MARCO HISTÓRICO
Libro: El Cuento de la Guerra
Autor: Eduardo
Bahr
TEMA
UN CONFLICTO NO ACLARADO
(Guerra Honduras-El salvador, 1969)
El 14 de julio de 1969, se materializó un conflicto bélico entre las repúblicas vecinas de Honduras y El Salvador, hecho que ensangrentó a dos pueblos históricamente hermanos centroamericanos y del cual a través del tiempo, se ha escrito mucho y que analizados fríamente, se puede hablar de mitos y verdades y que el escritor hondureño Eduardo Bahr expone sus argumentos en su obra “El Cuento de la Guerra”.
Las consecuencias de esta acción guerrerista se han hecho sentir desde aquellos días trágicos hasta fecha. Se estima que para ambos bandos fue un enfrentamiento absurdo, hoy en día. Por ello es necesario que se esclarezca y se haga pública la verdadera realidad completa de los hechos. La Guerra del Futbol, conocida en ambos paises como la “Guerra de las Cien Horas” en Honduras y en El Salvador como “Guerra de Legítima Defensa”, fue un conflicto armado ocurrido entre el 14 y el 18 de julio de 1969.
El nombre del conflicto se tomó debido a la coincidencia con la realización de un partido de futbol que se disputó el 26 de junio de 1969, entre las selecciones nacionales de El Salvador y Honduras con motivo de la búsqueda de la clasificación para copa mundial de futbol de México 1970. Se desconoce del por qué las causas reales que provocaron el conflicto entre ambas repúblicas centroamericanas.
En dicha guerra se evidenciaron las tensiones políticas que condujeron al conflicto armado a estos paises. En realidad fue una guerra breve en que los combates duraron apenas cuatro días. Ambos bandos utilizaron aviones de combate notablemente obsoletos para la época. De hecho, esta guerra fue la última ocasión en la que participaron en acciones bélicas los aparatos estadounidenses. Para analizar completamente esta obra literaria de E. Bahr es necesario conocer mucho sobre los antecedentes del conflicto.
La situación social en ambas naciones centroamericanas, cuando militares gobernantes en ambos estados, buscaban una salida conveniente para los grupos en el poder político de cada país. Ambos países se caracterizaban por tener una economía nacional basada en la producción de materia prima de origen agrícola, al ser muy escasos el poderío de la industria y el sector de servicios. Una gran parte de la población de los dos países estuvo conformada por campesinos sin tierras, quienes trabajaban como jornaleros en fincas de grandes terratenientes.
En los meses antes de la guerra surgió un escuadrón clandestino hondureño llamado “La Mancha Brava” para aterrorizar a más de 30,000 salvadoreños que se habían afincado durante los años 60 en Honduras para trabajar en plantaciones bananeras y establecer negocios con ese país. Estas formaciones paramilitares asesinaron y detuvieron una gran cantidad de salvadoreños en la zona fronteriza, lo que agudizó aún más la situación entre ambos estados.
Los grandes hacendados controlaban la mayor parte de la tierra cultivable en El Salvador desde los años de 1920, ya que los gobernantes sucesivos y del gobierno salvadoreño habían rechazado todo proyecto de distribución de tierras a campesinos pobres. Todo esto llevó a una emigración constante de campesinos salvadoreños hacia territorios fronterizos de Honduras. La sobre población de El salvador encontró una válvula de escape en este fenómeno migratorio desde El salvador hacia Honduras, país con un porcentaje menor de población y con mayor demanda de mano de obra calificada, al punto que hacia 1969, había casi 300,000 jornaleros salvadoreños viviendo en Honduras, quienes conformaban casi el 20% de los peones rurales en dicho país.
Todas estas condiciones permiten que las élites poderosas de El Salvador logren reducir los altos índices de densidad demográfica de su país sin sacrificar sus intereses financieros, evitando de esta forma todo posible reparto de tierras, y cambiando la situación socioeconómica para la población Honduras.
Los grandes terratenientes hondureños experimentaban una serie de revueltas contra el gobierno de turno para palear el descontento de los campesinos pobres. Por lo que el Presidente General Oswaldo Lopez Arellano, quien dejó evidenciado la falta de preparación, corrupción, falta de planificación decidió realizar una reforma agraria, pero sin detectar o afectar a los grandes terratenientes nacionales (entre los que se contaba con la empresa estadounidense United Fuit Company, propietaria del 10% de la tierra cultivable de Honduras, sobre todo en el litoral atlántico).
Los medios de comunicación en ambos países jugaron un papel importante y determinante al alentar el oído entre hondureños y salvadoreños. Los conservadores en el poder salvadoreños temían que la expulsión de sus connacionales desde Honduras, causare y aumentare las tensiones sociales en un orden superior. Más campesinos en territorio salvadoreño, implicarían más presiones de orden socioeconómicas, hecho que finalmente ocurrió.
Debido a la pasividad demostrada por el gobierno hondureño, ante el genocidio que cometía “La Mancha Brava” sobre los salvadoreños en Honduras, las autoridades salvadoreñas decidieron intervenir militarmente en Honduras. El 14 de julio de 1969, el ejército salvadoreño lanzó la invasión a territorio nacional con ataques aéreos sobre suelo hondureño, sopesar que la fuerza aérea salvadoreña estaba más desarrollada que la hondureña.
Por otra parte la infantería salvadoreña a través de un pelotón del ejército capturó la guarnición fronteriza de Ocotepeque en Honduras. Otro contingente se desplazó a través del paso fronterizo de El Amatillo, simultáneamente. Además, su aviación bombardeó los aeropuertos de La Mesa de Toncontin sin mucho éxito. En respuesta, la aviación hondureña menos fortalecida, lanzó bombardeos con mucho éxito. La Organización de Estados Americanos (OEA), jugó un papel importante al negociar un alto al fuego, la noche del 18 de julio y que entró en vigor el 20 de julio. El gobierno salvadoreño exigió el cese de la persecución de sus compatriotas, pero la OEA le pidió que antes desalojaran el suelo hondureño. As tropas salvadoreñas se retiraron a principios de agosto.
Al final de la guerra, los ejércitos de ambos países encontraron un pretexto para rearmarse y el Mercado Común Centroamericano (tratado de carácter comercial), quedó en ruinas. Bajo las reglas de dicho tratado o convenio comercial, la economía salvadoreña (la más industrializada en Centro América en aquella época), estaba ganando mucho terreno en relación con la economía hondureña.
Con todos estos hechos ocurridos, las dos naciones se vieron obligadas a firmar un Tratado General de Paz, en la ciudad Lima (Perú), el 30 de octubre de 1980 a través del cual las disputas de bolsones fronterizos se resolvieron a cabalidad en la Corte Internacional de Justicia. Ella dio solución negociada del litigio fronterizo por el control de uno 450 kilometros cuadrados de territorio nacional denominados como Los Bolsones, los cuales pasaron a formar parte del territorio hondureño en detrimento del territorio salvadoreño. La obra literaria de Eduardo Bahr, es el libro que nos relata este conflicto con argumentos que demuestran que este acontecimiento histórico se construyó sobre mentiras. En la historia reciente hondureña, la guerra del 69, representa un evento dramático por sus consecuencias y por la versión oficial de los hechos que desde aquel momento fue calificada de insuficiente y manipulada para justificar varias realidades, por lo que Bahr, utiliza la literatura para presentar una versión más cercana a la realidad de lo sucedido en ambos territorios fronterizos y principales ciudades de ambos paises en conflicto.
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